Puente Genil pertenece al bioclima mediterráneo
pluviestacional-oceánico y al termotipo mesomediterráneo seco, caracterizado
por una temperatura media anual que oscila entre los 13 y 17°C,
una temperatura media de las máximas del mes más frío de 9 a 14°C y
una temperatura media de las mínimas del mes más frío de -1 a 4°C. Se producen algunos días de
heladas al año y las precipitaciones rondan los 350 a 600 mm/año. Estos
factores van a condicionar el modelo de vegetación potencial del territorio,
que viene representado por los encinares (serie de vegetación Paeonio coriaceae-Querceto rotundifoliae S.).
A nivel biogeográfico nos encontramos en la provincia Bética,
rica en diversidad botánica, y dentro de esta en el denominado sector Hispalense,
donde el relieve es llano o con colinas suaves, formado por materiales
geológicos sedimentarios cuaternarios carbonatados, con afloramientos puntuales
de yesos, calizas y margocalizas.
Como se ha indicado la vegetación clímax la constituiría
el encinar, del que prácticamente no quedan muestras en el término salvo algunas pequeñas manchas (p.e. Ribera Alta-San Luis) y ejemplares aislados. Su
degradación daría lugar a coscojales, observables en la Sierra del Castillo,
Sierra del Niño, algunas márgenes del río Genil y arroyo de Las Torrecillas. A
continuación los retamales, asociados a terrenos más secos, siendo frecuentes
en todo el municipio. En las áreas donde las condiciones hídricas son más
extremas se desarrollan espartales, como en Las Zorreras (Cordobilla). Una
degradación posterior, donde los suelos se encuentran más alterados y con
escasos nutrientes, da lugar a formaciones constituidas por romerales (Sierra
de Las Gaseosas-Sierra del Castillo) y tomillares (Los Espartales-Sierra
Gorda). Por último, los suelos más deteriorados y marginales (ruderales) muestran
pastizales diversos, precisamente donde se observan la mayor parte de las
especies en el municipio acorde con un territorio altamente transformado por la
agricultura.
En Puente Genil encontramos los siguientes enclaves naturales:
- Sierras: realmente se trata de zonas más o menos escarpadas que destacan sobre el terreno asociadas a afloramientos de roca caliza. Se trata de la Sierra del Castillo, Sierra Gorda y Sierra del Niño. Predomina el monte bajo de acebuchal.
- Zonas húmedas: por un lado los cursos de agua, permanentes o no, como el río Genil y varios arroyos, y otro lado las masas de agua no circulantes, caso de la Laguna de Tíscar y la Laguna Navarredonda. Junto a estos el medio artificial naturalizado del Embalse de Cordobilla. En estos se desarrolla vegetación riparia y en Tíscar ciertas formaciones particulares.
- Bosques-isla: corresponde a pequeñas manchas de vegetación natural aisladas de monte bajo entre cultivos. Los lindazos son muy escasos.
- Pinares de reforestación: circunscritos a Cordobilla y pequeñas manchas en las márgenes del canal de riego genil-Cabra.
- Zonas agrícolas: principalmente de olivar y en menor medida membrillares, viñedos y cultivos herbáceos anuales. Además cultivos hortícolas y frutícolas en las márgenes del Genil y zona regable Genil-Cabra.
La superficie ocupada por zonas de vegetación natural, en menor o mayor grado de conservación, corresponde a 700 Ha, un 4% del término municipal. Se incluyen todos aquellos terrenos con suelos no alterados para su aprovechamiento agrícola o agrícolas abandonados, terrenos reforestados y márgenes de cursos de agua con masa forestal. La superficie cultivada alcanza el 87%, lo que muestra el alto grado de transformación del municipio.
A continuación se describen los principales enclaves naturales:
Sierra del Castillo
Es la unidad de cota más elevada del municipio, que se extiende desde Cordobilla con la Sierra de Las Gaseosas hasta El Madroñal a lo largo de 4 km. La vegetación natural ha quedado relegada a las laderas de mayor pendiente y donde la roca aparece en superficie, por lo que realmente se trata de un mosaico de monte bajo rodeado de olivar. Abunda el acebuche como estrato arbóreo, Entre el matorral se observa
Pistacia lentiscus,
P. terebinthus,
Rhamnus alaternus,
Quercus coccifera,
Crataegus monogyna,
Anagyris foetida,
Rosmarinus officinalis,
Cistus albidus,
Cistus monspeliensis y
Ephedra fragilis. En las zonas de orientación más favorable
Phlomis purpurea,
Coronilla juncea y
Lonicera implexa. Destacan unas pequeñas manchas en el extremo NE bien espesas con presencia de
Phillyrea latifolia,
Teucrium fruticans y
Coronilla valentina. Entre las plantas de pequeño porte existe una pequeña mancha en la Sierra del Madroñal de
Tulipa silvestris, mientras que es abundante
Asphodelus ramosus,
Aristolochia baetica y
Asparagus albus.
Sierra del Niño
Está formada por dos macizos rocosos y pese a verse visto afectada por repetidos incendios provocados años atrás, a día de hoy conserva algunas especies de interés, mostrando un potencial de recuperación importante. Esta "sierra" muestra de forma acusada una diferencia de cobertura de vegetación entre la cara orientada a la solana, muy desnuda, y la orientada a la umbría. En la primera se distribuyen algunos pies aislados de encina y acebuche, predominando las matas de esparto (. En la segunda hay manchas espesas de matorral, con Quercus coccifera y Rhamnus lycioides, pies de Crataugus monogyna y Daphne gnidium, junto ejemplares localizados de Lonicera implexa, Coronilla juncea y Anthyllis cytisoides. También aparecen manchas espesas de tomillo (Thymbra capitata). En este lugar se encuentran los dos únicos ejemplares del municipio de Juniperus oxycedrus y Clematis flammula.
A pie de ladera, junto al polígono industrial, se desarrollan ejemplares de varias especies forestales plantados por escolares entre los que han tenido una buena respuesta los madroños (Arbustus unedo), que debieron existir antaño en la localidad.
Sierra Gorda
Aunque el conjunto de los dos afloramientos calizos que forman Sierra Gorda ha día de hoy prácticamente han desaparecido por el aprovechamiento minero, permanece la ladera norte que linda con el camino de La Yegüeriza cubierta de vegetación de matorral con abundancia de Retama sphaerocarpa, Teucrium capitatum, Thymus mastichina y T. zygis. También algunos majuelos (Crataegus monogyna).
Se trata de un cerro muy degradado, con intentos de roturación para su aprovechamiento agrícola, que como su nombre indica predomina el esparto (Stipa tenacissima) y manchas interesantes de tomillar (Tymbra capitata, Thymus mastichina y T. zygis).
Pinares de Cordobilla
Conforman las manchas arbóreas forestales más importantes del municipio. Aunque de procedencia artificial (se plantaron en los años 50 durante la colonización de Cordobilla), hoy día se encuentran completamente naturalizadas observándose una progresiva sustitución por monte bajo mediterráneo. La especie predominante es el pino carrasco (Pinus halepensis), que se plantó en los terrenos no aptos para el cultivo agrícolas, y que tiende a desaparecer por la falta de cuidados silvícolas y la plaga de procesionaria. A pie del pinar se está desarrollando un matorral denso formado por acebuche, lentisco y aladierno. En las laderas conocidas como Las Zorreras, de sustrato conglomerado, tapiza el esparto (Stipa tenacissima), efedra (Efedra fragilis), jara (Cistus albidus, C. salvifolius y C. monpeliensis), romero (Rosmarinus officinalis), esparraguera (Asparagus albus), Sedum sediforme y unos muy escasos ejemplares de Globularia alypum. En el pinar podemos localizar a la planta parásita Cytinus hypocistis. Y en los bordes del camino de pinarejos en primavera ejemplares de Helianthemun hirtum y H. salicifolium.
Este emplazamiento tiene el atractivo del farallón de arenisca que bordea el río Genil sobre dos orientaciones opuestas. Encontramos un pequeño bosquete de olmos (Ulmus minor) en la desembocadura del arroyo de La Vizcaína, con un tapiz de acanto (Acanthus mollis) y Vinca difformis. A orillas del río álamo blanco (Populus albus) y taraje (Tamarix africana), junto a algún eucalipto (Eucaliptus camaldulensis) de gran porte.
En el camino de acceso destacan una pequeña mancha de la orquídea Anacamptis collina y la diminuta Linaria amethystea.
En torno al tajo manchas de matorral mediterráneo (Quercus coccifera, Pistacia lentiscus, Rhamnus alaternus, Jasminun fruticans y Ephedra fragilis), junto a una de las encinas (Quercus rotundifolia) más grandes de la localidad.
En una pequeña ladera de orientación norte se localizan varios ejemplares de Phlomis purpurea y P. herba-venti.
La principal masa de vegetación natural del municipio se localiza en las orillas del río Genil. Si bien en los tramos cercanos a núcleos de población con uso vinculado a las huertas las orillas se muestran empobrecidas, con predominancia del cañaveral (Arundo donax), en el resto de su curso se conservan bosquetes en galería muy interesantes. Entre la arboleda encontramos el álamo blanco (Populus alba), el olmo (Ulmus minor) y el aucalipto (Eucaliptus camaldulensis). De menor porte dos especies de mimbre (Salix fragilis y S. purpurea), taraje (Tamarix africana), adelfa (Nerium oleander), zarzamora (Rubus ulmifolius), carrizo (Phargmites australis) y Typha dominguensis. La vegetación no leñosa la conforman especies como Lythrum salicaria, Dorycnium rectum, Hepilobium hirsutum y Polygonum sp.
Asociada a la vegetación riparia, en los tramos mejor conservados, cubriendo las laderas de las orillas, existen manchas de matorral espeso destacando las enredaderas
Clematis cirrhosa,
Smilax aspera y
Tamus communis, como en la zona del Molino de Rapetas.
Entre los arroyos destaca la vegetación del de Las Torrecillas, con un bosquete de olmos (Ulmus minor) interesante y los únicos ejemplares de Celtis australis de la localidad (excluyendo algún ejemplar en las huertas). En el arroyo de Navarredonda hay aislados unos pies de fresno (Fraxinus angustifolia) de procedencia dudosa, siendo probable que exista algún ejemplar en el río Genil.
La mayor parte de los tramos de los arroyos están deforestados. Pese a ello en algunos puntos se observa vegetación acuática como Scirpus holoschoenus, Mentha suaveolens, Apium graveolens, Ranunculus peltatus y Samolus valerandi,
Laguna Navarredonda (o de Los Arenales)
Este enclave húmedo, muy condicionado por las precipitaciones anuales (puede permanecer algunos años consecutivos seca) tiene la única población de juncia (
Schoenoplectus sp.), muy reducida por los intentos de puesta en cultivo de este espacio y la falta de lluvias. En primavera, si no se inunda, se transforma en el principal pastizal natural de la localidad, con una variedad de plantas.
Laguna de Tíscar
Esta Reserva Natural tiene un cinturón perilagunar muy condicionado por la elevada salinidad del terreno, predominando el taraje (Tamarix africana) y la salicornia (Salicornia sp.), especie esta última que sólo puede observarse en este lugar. Además existe vegetación de ribera en la desembocadura del arroyo de Castilseco como el álamo blanco (Populus alba) y el carrizo (Phragmites australis) y monte bajo mediterráneo en las fincas circundantes, fruto de varias plantaciones forestales realizadas por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio.
Embalse de Cordobilla
Se asienta sobre el río Genil y en las colas se incorporan los ríos Anzur y Lucena, aportando sales al atravesar materiales triásicos que dan lugar a una gran extensión ocupada exclusivamente por tarajes (
Tamarix africana), conformando un bosquete denso. Conforme nos acercamos a la presa se observa, fruto de la colmatación, el desarrollo sobre su superficie de un manto verde de aneas (Typha dominguensis) y carrizo (
Phragmites australis). En las orillas ejemplares dispersos de álamo blanco (
Populus alba) y eucalipto (
Eucaliptus camaldulensis).